
EL NEURODESARROLLO
El neurodesarrollo entre los 4 y 6 años es una etapa fundamental en la que los niños consolidan habilidades cognitivas, motoras, lingüísticas y socioemocionales. Durante este periodo, la interacción entre factores biológicos, ambientales y educativos determina la trayectoria del desarrollo
El neurodesarrollo es un proceso continuo, dinámico y complejo, que comienza desde antes del nacimiento e implica procesos de crecimiento, diferenciación y maduración del sistema nervioso que irán permitiendo el desarrollo de las diferentes funciones del niño.
Conoces tú ¿que son los Factores de Riesgo en el Neurodesarrollo?
Los factores de riesgo son condiciones o situaciones que pueden afectar negativamente el desarrollo del niño. No siempre causan un problema, pero aumentan las probabilidades de que aparezca un retraso o dificultad.
01 Factores familiares y ambientales
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Falta de estimulación en casa (pocas oportunidades de juego, lectura o interacción).
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Ambientes familiares con violencia, estrés o negligencia.
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Pobreza extrema o escaso acceso a servicios de salud y educación.
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Desnutrición o mala alimentación en el niño.
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Exposición prolongada a pantallas (celulares, Tablet, tv)
02 Factores biológicos
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Complicaciones durante el embarazo o parto (asfixia perinatal, parto prematuro).
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Bajo peso al nacer.
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Enfermedades neurológicas o genéticas.
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Deficiencias nutricionales
03 Factores socioemocionales y educativos
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Dificultades para relacionarse con otros niños o expresar emociones.
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Falta de rutinas, límites o acompañamiento afectivo.
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Exceso de tiempo frente a pantallas y poco juego activo.
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Escasa participación en entornos educativos o falta de apoyo escolar.
Actualmente :
Uno de los factores más comunes hoy en día es el uso excesivo de pantallas (televisores, tabletas, teléfonos o videojuegos). Aunque la tecnología puede ser una herramienta educativa si se usa con moderación y guía adulta, su abuso tiene efectos negativos.
El uso prolongado de pantallas puede provocar problemas de atención, sueño y conducta, así como dificultades en el lenguaje y en las relaciones sociales. Los niños que pasan muchas horas frente a una pantalla tienen menos tiempo para jugar al aire libre, conversar o realizar actividades creativas, que son esenciales para su desarrollo.
También puede afectar su vista y postura, e incluso generar dependencia tecnológica. Por eso, los especialistas recomiendan limitar el tiempo de exposición a no más de una hora diaria en preescolares, y priorizar las interacciones reales y el juego libre.
El uso excesivo de pantallas

El hogar es el primer entorno donde el niño se forma. Un ambiente familiar amoroso, seguro y estable favorece el desarrollo emocional y social. En cambio, un entorno con tensiones constantes, falta de afecto o violencia puede afectar su seguridad emocional, su autoestima y su capacidad para relacionarse.
La presencia activa de los padres es clave: hablar con el niño, leerle cuentos, jugar juntos y demostrar cariño son acciones que estimulan su cerebro y fortalecen el vínculo afectivo. Por el contrario, la ausencia de comunicación o de límites claros puede generar inseguridad, desobediencia o retraimiento.
El ambiente familiar

La nutrición es otro factor ambiental determinante. Una alimentación equilibrada contribuye al desarrollo físico y cerebral, mientras que una mala alimentación o la falta de alimentos nutritivos puede causar retrasos en el crecimiento, problemas de concentración y cansancio.
Además, vivir en ambientes contaminados, inseguros o con poco espacio para jugar limita las oportunidades de movimiento y exploración. Los niños necesitan espacios limpios, con luz natural y áreas verdes para correr, saltar y experimentar.
La alimentación y el entorno físico

